Dra. Alexandra Galletti

¡Soy fetichista! ¿Soy pervertid@?

¿Es malo ser fetichista? ¿Tienen algún fetiche que temen decirle a su pareja? ¿Pies? ¿Ropa interior? ¿Exhibicionismo? El fetichismo es mucho más común de lo que se piensa, el detalle es que hay tantas variedades como personas en el mundo. En realidad, estas prácticas no tienen nada de malo, simplemente es una forma diferente de disfrutar y de experimentar el sexo.  

Como sexólogo clínico puedo afirmar que esta parafilia consiste en experimentar un aumento de la excitación sexual, desarrollo de fantasías y alcanzar el mismísimo orgasmo a través de objetos, situaciones, lugares específicos o partes del cuerpo que no están directamente relacionadas con la intimidad.

¿Cuántos tipos de fetichismos existen?

Los objetos, partes o situaciones fetiche pueden ser muy variados y cambian, por supuesto, dependiendo de cada persona. Uno de los más comunes es la podofilia, la excitación generada al interactuar con los pies de la pareja… Ya sea besándolos, tocándolos, lamiéndolos e incluso nada más viéndolos. Lo mismo aplica a otras conductas fetichistas que implican tacones, ropa interior de otra perdona, prendas de vestir del género opuesto, esposas, lencería, cuero, látex, pañales y un millón de etcéteras.

¿Es malo tener fetiches?

Por supuesto que no, mientras todo sea legal y consensuado. Es posible conseguir nuevas e intensas formas de estimulación que pueden llevar a disfrutar del sexo de formas poco convencionales. Para que todo fluya, la comunicación es fundamental en este tipo de encuentros íntimos. Es importante que nuestra pareja conozca pensamientos, secretos, fantasías, gustos, disgustos y límites para evitarse problemas y malos entendidos que se pueden evitar perfectamente.      Nada ni nadie puede obligarnos a hacer algo que nos desagrade o incomode.

¿Cuándo el fetichismo se convierte en un problema?

Cuando la única manera de excitarse y de sentir placer es con el objeto o práctica fetichista. Este tipo de pacientes puede llegar a presentar culpa, remordimiento, frustración, obsesión y apego excesivo con el objeto o conducta fetichista. ¿Qué se puede hacer si esto sucede? Consultar con un especialista para buscar soluciones.

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